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Tu piel no necesita una etiqueta perfecta. Necesita que observes cómo se comporta. Este test orientativo te ayuda a distinguir entre piel seca, grasa, mixta o equilibrada y a crear una rutina Mimesis coherente con lo que ves y sientes.
Respuesta rápida: lava el rostro con suavidad, sécalo sin frotar y espera aproximadamente una hora sin aplicar producto. Si aparece tirantez o descamación, puede tender a seca; si hay brillo generalizado, a grasa; si el brillo se concentra en frente, nariz y barbilla, a mixta. Si se mantiene confortable y uniforme, puede estar equilibrada.
Es una observación doméstica, no un diagnóstico. El clima, el ciclo hormonal, la medicación, la limpieza excesiva o una alteración cutánea pueden cambiar el resultado.
Para acercarte a tu tipo de piel, fíjate en el patrón que se repite durante varias semanas, no en cómo está un día aislado. La producción de sebo, la sensación de confort y la distribución del brillo aportan más información que una única imperfección.
Puede sentirse tirante después de limpiar, mostrar zonas ásperas o descamación y pedir texturas más nutritivas, especialmente con frío o baja humedad.
El brillo aparece de forma bastante generalizada y puede acompañarse de poros más visibles. También necesita hidratación: limpiar de más puede aumentar la incomodidad.
La zona T —frente, nariz y barbilla— tiende a producir más sebo, mientras que las mejillas pueden mantenerse normales o sentirse secas.
No suele presentar tirantez persistente ni brillo generalizado. Aun así, necesita limpieza amable, hidratación y fotoprotección diaria.
Piel sensible no es lo mismo que piel seca. La sensibilidad describe una tendencia al escozor, enrojecimiento o reacción y puede coexistir con piel seca, grasa, mixta o equilibrada. Si las molestias son frecuentes o intensas, la prioridad no es añadir más activos, sino consultar con dermatología.
Selecciona una opción en cada pregunta, pensando en cómo se comporta tu piel habitualmente. Cuando termines las seis, pulsa “Analizar mi resultado”.
Una rutina útil no tiene por qué ser larga. Empieza con tres pilares —limpiar, hidratar y proteger del sol— y añade un tratamiento solo cuando exista una necesidad clara y la piel lo tolere.
Limpieza y desmaquillado sin aclarado. Una opción versátil cuando buscas suavidad y confort.
Espuma de limpieza suave indicada por la marca para todo tipo de pieles. Especialmente práctica si prefieres aclarado.
Gel fluido de rápida absorción. Puede encajar cuando la piel necesita hidratación sin una sensación pesada.
Crema de día hidratante que la ficha oficial vincula con pieles sensibles y reactivas. En exterior, completa con fotoprotección de amplio espectro SPF 30 o superior.
| Perfil orientativo | Rutina esencial | Extra según necesidad |
|---|---|---|
| Seca | Aqua Pure Micellar + Hydra Boost Serum + Nutritive Night Cream | Bi-Phase Solution si usas maquillaje resistente |
| Grasa | The Facial Mousse + Hydra Boost Serum + fotoprotector adecuado | Mimask Purify de forma ocasional si la piel la tolera |
| Mixta | The Facial Mousse + Hydra Boost Serum + hidratante | Mimask Purify solo en zona T, no necesariamente en todo el rostro |
| Equilibrada | Aqua Pure Micellar o The Facial Mousse + hidratante + fotoprotección | Vitamina C 15% para luminosidad o Retinol 0,3% para líneas, introducidos con prudencia |
15% Vitamin C Serum puede añadirse como tratamiento antioxidante y para acompañar una rutina enfocada en luminosidad y tono. Introduce un activo cada vez y observa la tolerancia, especialmente si tu piel tiende a reaccionar.
0,3% Retinol Serum encaja como tratamiento nocturno progresivo, no como definición de una “piel madura”. Empieza con poca frecuencia, evita combinar varios activos intensos la misma noche y usa fotoprotección diaria. Si estás embarazada, en lactancia, sigues un tratamiento dermatológico o tienes una alteración cutánea, consulta antes de incorporarlo.
Mimask Purify puede utilizarse de manera puntual. En piel mixta, aplícala solo donde existe exceso de grasa. Sentir la piel muy tirante después no significa que el producto haya “limpiado mejor”.
Empieza con lo esencial, observa la piel durante varias semanas y ajusta un paso cada vez. La constancia suele aportar más claridad que una rutina interminable.
Sí. La producción de sebo y el confort pueden variar con la edad, el clima, los cambios hormonales, algunos medicamentos y la propia rutina. Conviene observar tendencias durante varias semanas.
Sí. Grasa y deshidratación no son opuestos. Una piel con sebo puede necesitar agua y una hidratación ligera. La American Academy of Dermatology recomienda hidratar incluso la piel grasa.
Es más útil entenderla como una condición o rasgo que puede coexistir con piel seca, grasa, mixta o equilibrada. Si el escozor o el enrojecimiento son frecuentes, conviene buscar valoración profesional.
Cuando haya un cambio sostenido de clima, rutina, medicación o etapa hormonal. Evita hacerlo durante una irritación puntual o inmediatamente después de exfoliar.
Para una exposición exterior habitual, las recomendaciones dermatológicas suelen indicar un fotoprotector de amplio espectro SPF 30 o superior. Una crema SPF15 puede formar parte de la rutina, pero no sustituye esa protección cuando vas a exponerte al sol.
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