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¿Grasa? ¿Mixta? ¿Con impurezas? ¿Seca? Para poder cuidar la piel correctamente, es fundamental saber de qué tipo es. Y no, determinarlo no siempre es fácil porque entran en juego muchas variantes, sin embargo hay cinco grandes grupos que pueden ayudarnos a descubrirlo y acertar así con los cosméticos que mejor se adapten a ella. ¡Conócelos!
Esta piel tiene un tono áspero y descamado mostrándose menos elástica y con más tirantez, debido principalmente a que no produce tanta hidratación natural y fabrica poca grasa, indispensable para formar el manto protector cutáneo. En muchas ocasiones, la piel seca tiende a sufrir picazón y suele reaccionar fácilmente a los factores ambientales externos.
Su cuidado necesita enfocarse principalmente a combatir la deshidratación, pero hay más:
Es una combinación de una piel normal-seca y grasa: por un lado muestra un aspecto brillante con tendencia a desarrollar pequeñas impurezas, especialmente en la llamada zona T (frente, nariz y barbilla), pero por el contrario la piel se presenta más bien normal y seca en la zona de las mejillas.
Se caracteriza por producir más sebo del necesario, lo que se traduce en una piel con brillos, tendencia acneica y poros dilatados. Aunque ha algunos factores que condicionan este tipo de piel, como la genética, el estrés y los cambios hormonales, podemos mejorar su aspecto siguiendo una serie de consejos de belleza:
Este tipo de piel necesita unos cuidados especiales, ya que es más susceptible a reaccionar frente a algunos factores externos o medioambientales, como el estrés, el aire reseco de la calefacción o la luz UV, y puede mostrar irritación, inflamación, picazón o enrojecimiento.
Si es tu tipo de piel debes saber que la clave de sus cuidados es principalmente reponer el manto hidrolipídico y atender a la formulación de los cosméticos. En cuanto a la rutina de belleza, te detallamos algunos tips para que apliques en tu día a día:
Si eres de las que nunca tiene problemas con su piel, ¡enhorabuena! Elástica, suave, con poros pequeños, una tonalidad rosada y buena circulación son algunas de las características de las afortunadas que presumen de piel normal. Pero a pesar de todo, no debes bajar la guardia en su cuidado. Para mantener su aspecto saludable tienes que seguir dándole la hidratación y la protección que toda piel necesita, y además:
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