Envío gratuito a partir de 25€
Envíos en España peninsular y Baleares en 24/48h laborables.
Suscríbete a nuestra newsletter y disfruta de un 20% de descuento.
Seguro que todas coincidimos en afirmar que el sol es agradable, nos llena de energía y nos gusta presumir de tono bronceado, pero esto de debe hacerse a cualquier precio: tomar el sol sin protección (o no hacerlo correctamente) puede ser muy peligroso para nuestra piel. En plena cuenta atrás para la llegada del verano, respondemos a las dudas más frecuentes acerca del Factor de Protección Solar (FPS o SPF)
El Factor de Protección Solar (FPS o SPF) de las cremas solares es un número que indica el tiempo que el producto aumenta la capacidad de defensa de la piel frente al sol. Es decir, podría decirse que el SPF multiplica el tiempo al que la piel puede estar expuesta al sol. Un ejemplo que nos puede ayudar a entenderlo: si nuestra piel aguanta hasta 10 minutos sin enrojecerse, con una crema con SPF 30 estaríamos protegidos durante 30 minutos (el indicador de la protección) multiplicado por 10 minutos (el tiempo que la piel resiste sin enrojecerse), esto es 300 minutos, o lo que es lo mismo, 5 horas (SPF30 x 10 minutos = 300 minutos de protección). Si por el contrario nuestra piel aguanta 20 minutos, si aplicamos una crema con SPF30 nuestra piel quedaría protegida durante 600 minutos. No obstante, este tiempo dependerá también del tipo de piel de cada persona.
Así pues, teniendo en cuenta los factores, el tipo de protección que SPF ofrece sería:
SPF10 – 20: protección baja
SPF25 – 35: protección media
SPF40 – 50: protección alta
SPF50+: protección muy alta
A la hora de elegir el factor de protección solar es importante conocer nuestro fototipo, es decir, el tono de piel. Su clasificación se realiza teniendo en cuenta la tonalidad, la capacidad de broncearse y el tiempo mínimo que tarda la piel en mostrar una quemadura tras haber estado expuesta al sol sin protección.
Los diferentes fototipos son:
El grado de absorción de cada persona es distinto, incluso en un mismo cuerpo hay zonas más delicadas que otras, donde la piel es más delgada. Así pues, establecer una regla fija de repetir la aplicación de un factor durante un periodo de tiempo no es fácil porque pueden influir muchos condicionantes: el baño en piscina o playa, secarse con la toalla o sudar en exceso. No obstante, se aconseja que cada 2 horas, aproximadamente, se aplique de nuevo el protector; si se nada o se suda de forma abundante debería ser cada 40 minutos. Asimismo, también debe hacerse de nuevo cada vez que nos secamos con una toalla.
Los especialistas recomiendan aplicarse la crema solar 30 minutos antes de la exposición al sol, para que los filtros solares tengan tiempo de ser absorbidos por las capas más profundas de la piel y, por tanto, el efecto de la crema sea completo.
Los filtros solares físicos son filtros naturales que están compuestos por óxido de zinc, óxido de titanio, talco, mica y óxido de hierro. Proporcionan a la piel una capa sólida de protección, que absorbe la radiación y la refleja evitando su penetración en la piel. Se caracteriza por una textura espesa y de acabado blanquecino. Por su parte, los filtros solares químicos tienen una formulación química y protege la piel absorbiendo los rayos solares. Normalmente se componen de moléculas a base de carbono, oxígeno e hidrógeno y tienen un acabado totalmente transparente.
Tal y como apuntan desde la Academia Española de Dermatología y Venereología, no todos los fotoprotectores son iguales y por eso es necesario que tenga una demostrada eficacia fotoprotectora, asegure un nivel de fotoprotección alto, sea fotoestable y proteja frente a dos tipos de radiación ultravioleta A y B:
No hay que olvidar la importancia de evitar las horas con mayor radiación solar, que abarcan desde las 10:00 de la mañana hasta las 16:00 de la tarde.
Si hay un alimento por excelencia tanto para el cuidado de la piel como en la protección solar de esta es la zanahoria. El motivo es que es un alimento muy rico en betacarotenos, un antioxidante que se encarga de sintetizar la vitamina A en el organismo. Este alimento actúa incluso como un protector natural y gracias a sus nutrientes, fortalece la piel y reduce los efectos negativos de los rayos solares.
Los vegetales de hoja verde, como espinacas, acelgas, lechuga, brócoli, col rizada, perejil, apio y otras muchas verduras de hoja verde son ricas en antioxidantes, betacarotenos, ácido fólico y vitamina E. La unión de estos crean un poderoso protector solar natural que favorece la piel de forma notable.
El chocolate puro, o chocolate amargo, es también uno de los alimentos más utilizados para prevenir los efectos nocivos del sol. Es rico flavonoides, antioxidantes que mejoran la función de las células y, además, tomado en la dosis adecuada, proporciona vitaminas y minerales. Eso sí, debe contener un mínimo del 60% de cacao para que los efectos sean positivos.
¿No tienes cuenta aún?
Crear una cuenta